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La travesía de Santiago (Santiago's Road Home)

LIST PRICE $18.99

Cuando cruzaba la frontera de México con Estados Unidos un muchacho se detiene por ICE en esta novela actual e impávida escrita por la autora galardonada Alexandra Díaz.

La cama cruje bajo el peso del cuerpo tembloroso de Santiago. Dicen que la vida de una persona pasa por su mente antes de morir. Pero esto no es toda su vida. Son solo los acontecimientos que lo llevaron a esta situación. Los más importantes y los que Santiago quisiera olvidar.

Las monedas en la mano de Santiago son para el boleto del autobús para regresar a la casa de su abuela abusiva. Pero él rehusa regresar. No lo van a extrañar. Su futuro es incierto hasta que se encuentra con María Dolores, cariñosa y maternal y su joven hija, Alegría. Este encuentro ayuda a Santiago a decidir lo que va a hacer. Va a acompañarlas hasta el otro lado, hasta los Estados Unidos de América.

Emprenden el viaje con muy pocas cosas, solo mochilas con agua y un poquito de comida. Viajar juntos requiere que confíen unos en los otros y Santiago está acostumbrado a ir solo. Ninguno de los tres viajeros se da cuenta de que la travesía a través de México hasta la frontera es solamente el comienzo de su historia.

Capítulo 1 CAPÍTULO 1


Estado de Chihuahua, México

Santiago observó a su tío Ysidro caminar delante de él y de los tres niños pequeños como si fueran piedras en el jardín. Los pequeños ni levantaron la vista de las bolas de fango con las cuales jugaban con la llegada de su papá. Mejor así pues no vieron en el rostro de su papá la expresión de una tormenta a punto de estallar.

De un salto Santiago se puso de pie cuando la puerta de entrada se cerró de un portazo detrás de su tío, listo para llevar a los niños a un lugar seguro antes de que la tormenta estallara. Pero no fue lo suficientemente rápido.

—¿Qué quieres decir con que te corrieron? —A través de la puerta cerrada se podía escuchar claramente la voz de la tía Roberta.

—¿Les he contado el cuento del zanate que canta? —Santiago susurró mientras señalaba a un poste. Le silbó al pájaro trepado encima de la madera podrida, listo para inventar un cuento. Pero los niños, Jesús, Apolo y Artemisa, a quienes normalmente les gustaba escuchar los cuentos de Santiago, estaban demasiado envueltos en los proyectos que hacían con las bolas de fango para prestarle atención a ninguna otra cosa. Ni siquiera a los gritos que venían de la casa. Pero las bolas de fango no impedían que Santiago escuchara todo lo que estaba pasando.

—¡Quiero decir que insultaste a la esposa del patrón y a mí me corrieron! —gritó el tío Ysidro.

—¿Cuándo es que he conocido a la esposa del patrón?

La viejita de al lado abrió su ventana un poco más. Como no tenía televisor, su principal entretenimiento consistía en escuchar a escondidas lo que pasaba en toda la calle. Santiago hubiera dado cualquier cosa por tener un televisor que lo entretuviera.

—Aparentemente la conociste esta mañana cuando estaba parada delante de ti mientras esperaban por el autobús.

—¿Patas flacas? —comentó la tía Roberta—. ¿Esa era ella?

—¡Patas flacas! —Artemisa chilló como si decirle a alguien patas flacas fuera el insulto más gracioso del mundo. Probablemente lo era para una niña de dos años y medio.

—¿Eso fue lo que le dijiste? —exclamó el tío Ysidro.

—¡Ella se coló delante de mí!

El tío Ysidro lanzó un llanto de maldiciones. Santiago le restó importancia chapoteando con sus manos en el fango para que los niños lo imitaran y no escucharan.

Aún así, los gritos siguientes del tío Ysidro se pudieron escuchar claramente.

—¿Cómo se te ocurrió decirle eso a ella?

El ruido de una cazuela chocando contra el suelo se escuchó de la cocina. Esta vez, Jesús y Artemisa levantaron la vista del fango.

—Ay, magnífico. Esa era nuestra única comida. —Las acusaciones de la tía Roberta se escucharon tan claramente que la viejita de al lado debía de estar contentísima con la recepción excelente que estaba teniendo—. A menos que recojas el arroz del suelo, no tenemos nada más que comer esta noche y vamos a pasar hambre.

—¿Cómo que no tenemos nada más que comer? Yo te di dinero para hacer compras hace dos días.

—Sí, pero malamente me diste suficiente dinero para una sola comida.

—Bueno, búscate tú un trabajo y vamos a ver cuánto ganas después de trabajar doce o quince horas diarias. —La puerta se abrió bruscamente y se cerró de un portazo detrás del tío Ysidro. Si Santiago y los pequeños habían sido invisibles antes, ahora eran inexistentes. El tío pisó un zapato que uno de los niños se había quitado, pero ni se dio cuenta al cruzar la calle en dirección a la cervecería del vecindario.

Santiago esperaba que la tía saliera corriendo detrás de su marido, pero la puerta permaneció cerrada.

Un mechón de pelo cubrió el ojo de Apolo, y Santiago se lo quitó, cuidando no manchar de fango la cara del niño.

—Qué lastima que estas bolas de fango no se puedan comer —les dijo a los pequeños a su cargo—. Quizás tengamos entonces que engullirlos a ustedes. —Embarró de fango la barriga de Jesús que dejó escapar una risita.

Apolo y Artemisa comenzaron a menear sus manos y a bailar sentados. Santiago les hizo cosquillas a los tres hasta que se pararon y, tambaleando, corrieron entre risas para terminar cayéndose en el fango.

—¿Por qué están mis hijos jugando en el fango como si fueran huérfanos? —la tía Roberta se paró delante de ellos con las manos en las caderas y el ceño fruncido en su rostro rojo.

Santiago ignoró el comentario sobre los huérfanos como hacía con todos los insultos que su tía le lanzaba. Tenía razón, los niños estaban sucios y cubiertos de fango desde la cabeza hasta los pañales, pero estaban contentos, entretenidos y a salvo. Lo cual era una rareza en esa casa.

—Como hace tanto calor, pensé que lo disfrutarían. No te preocupes. Yo me encargo de lavarlos. —Cargó a Artemisa para dirigirse a la bomba de agua que estaba afuera, pero su tía bloqueó su camino.

—No tienes tiempo. El último autobús sale dentro de poco. —Metió la mano en el bolsillo del delantal y le entregó unas monedas, lo suficiente para pagar el pasaje del autobús.

—No te podemos mantener más. Dile a tu abuela que lo sentimos.

Sentirlo no llegaba ni a los talones de como él se sentía. Santiago dejó que la pequeña se deslizara de su cuerpo dejando manchas de fango en su pecho desnudo y en su pantalón. Su mano rozó sin querer las huellas de las quemaduras que aún estaban visibles en su brazo mientras recordaba el dolor de la quemadura de los cigarrillos la última vez que se había quedado con su abuela.

—¿Y los bebés? ¿Quién se va a ocupar de ellos? —Santiago habló sin pensar lo que decía. Una sombra oscureció los ojos de su tía. Él lanzó su cabeza hacia atrás y en ese instante la mano de ella no pudo hacer contacto con la mejilla de Santiago. El no haber logrado su objetivo enfureció a la tía aún más.

—Yo soy la madre. ¿Tú crees que yo no puedo criar a mis propios hijos? Yo me las arreglaba de lo más bien antes de que tú llegaras.

Ahora sí Santiago mantuvo su boca cerrada. Ella tenía un concepto muy diferente de lo que era «de lo más bien». Él recordaba muy bien cómo había sido la última boda de uno de sus primos. Los tres niños habían gritado sin parar, los habían sacado de la iglesia pateando y cuando se lograron soltar, metieron las seis manos hambrientas en el bizcocho de boda mientras la tía lloraba jurando por Dios que ella no podía aguantarlos más. Sí, ella se las arreglaba de lo más bien.

Fue su abuela, que en su mente Santiago llamaba la malvada, a quien se le ocurrió la idea brillante de mandar a Santiago a casa de sus tíos para que se hicieran cargo de los niños. A su tía (que era realmente su prima y no su tía) le encantó la idea de tener una niñera gratis y la malvada estaba contenta de poder librarse del nieto que detestaba.

Santiago no protestó. Honestamente, eso sí le cayó de lo más bien. Claro, la tía lo culpaba por todo: que los niños hubieran tenido varicela, piojos, irritación con los pañales, catarros continuos, el no hablar en oraciones completas, despertarse durante la noche, no comer, comer demasiado. Pero aún así no se podía comparar con los abusos de vivir con su abuela.

—Por favor, déjame quedarme. —Santiago extendió su mano para devolverle a su tía las monedas que le había dado para el autobús. Pero ella lo ignoró—. Yo me hago cargo de todo esta noche. Descansa. Yo me ocupo de bañar a los niños, de darles comida…

—No hay nada que comer, idiota —ella le recordó.

—¿Y si yo consigo trabajo?

—¿Qué trabajo vas a conseguir cuando tu tío está sin nada?

Santiago no pudo responder. Nadie tenía ningún trabajo que ofrecer. Nadie tenía dinero de sobra para pagarle a alguien por trabajar.

La tía Roberta cruzó los brazos sobre su pecho y señaló hacia la calle.

—Lárgate. A menos que quieras caminar por dos horas hasta llegar a la casa de tu abuela, es mejor que te vayas ahora.

Santiago miró hacia la casa que había sido su hogar por los últimos siete meses. En la habitación que compartía con los tres niños había ropa que le quedaba pequeña. Lo único que poseía era una navaja que había encontrado en la calle. La cuchilla casi no cortaba, las tijeras no abrían y faltaban el palillo de dientes y las pinzas, pero la navaja era suya. Como todas las buenas navajas, permanecía con él todo el tiempo.

Se lavó el fango de las manos y de su pecho en la bomba de agua y se puso la camiseta que se había quitado para jugar en el fango. Apolo se paró frente a él y subió los brazos para que él lo cargara, pero la tía Roberta se pusó frente a los niños bloqueándoles el acceso a su niñera. Artemisa formó una bola grande y pegajosa de fango y la lanzó al zapato de su madre. Pero ella no lo notó. Su atención estaba puesta en Santiago.

Santiago miró los rostros de cada uno de los niños, rostros que le habían llegado al corazón. Alzó su mano en señal de despedida.

—Hagan caso a su mamá, chiquitines.

Ya no pudiendo seguir con las miradas que le daban, Santiago tomó el mismo camino por el cual su tío se había ido unos momentos antes. En perfecta sincronía, los tres niños comenzaron a llorar.

—Tago, Tago, ven —Jesús lo llamó con el apodo con el cual llamaba a su niñera.

Apolo y Artemisa no lo llamaron pero continuaron llorando. Santiago caminó más despacio esperando que la tía lo llamara diciéndole que ya vería cómo se resolvía la situación si por lo menos se hiciera cargo de los niños.

Pero su tía no lo llamó y la viejita de al lado cerró la ventana.
Una guía para la lectura en grupo de

La travesía de Santiago

por Alexandra Diaz

El tema del libro

Huyendo de un hogar donde había sufrido abuso físico, Santiago encuentra inesperadamente una familia en María Dolores y su pequeña hija, Alegría. Deciden hacer juntos el viaje peligroso de cruzar la frontera hacia el otro lado, los Estados Unidos. Aunque el camino está lleno de peligros nada prepara a Santiago para lo que se va a encontrar en el otro lado. La travesía de Santiago lleva al lector dentro de una facilidad de detención mostrando los retos a los cuales se enfrentan los niños como Santiago, y confirma su resistencia, fortaleza y determinación de esforzarse para poder tener una vida mejor.

Preguntas para discutir

1. El prólogo de un libro se usa para establecer un escenario y proveer detalles sobre el tema principal. ¿Qué preguntas tienen sobre la travesía de Santiago después de leer el prólogo? Mientras van leyendo traten de encontrar las repuestas a estas preguntas. ¿Cuáles son las preguntas sobre las que les gustaría tener más información?

2. ¿Qué revelan los recuerdos que Santiago tiene de su madre sobre cómo era ella? ¿Por qué creen que el recuerdo de ellos bailando en la lluvia causó tanta impresión en él? ¿Cuál es el recuerdo preferido de ustedes de un ser querido? ¿Cómo se sienten cuando piensan en ese recuerdo?

3. ¿Por qué María Dolores decide ir a los Estados Unidos? ¿Por qué Santiago le pide si puede ir con ella? ¿Por qué creen que María Dolores decide dejar que Santiago las acompañe en el viaje?

4. Describan el plan de María Dolores para cruzar la frontera con Estados Unidos. ¿Cuál es el peligro de este plan? ¿Por qué creen que ella no quiere emigrar legalmente? ¿Por qué creen que más adelante Santiago comenta que «la posibilidad de [emigrar] de la manera correcta. no se le había ocurrido»?

5. María Dolores le dice a Santiago. «Aunque no tengo mucho me gusta ayudar a las personas que trabajan duro para mantenerse.» ¿Qué demuestra esto sobre los valores y prioridades de ella? Expliquen su respuesta. ¿Qué es lo que ustedes valoran más en su vida? ¿Cómo ustedes actúan basado en sus valores o comparten con otros sus valores?

6. ¿Cómo el deseo de Santiago de trabajar duro y ayudar a los demás le permite ganarse la confianza de aquellas personas que conoce durante su travesía como Don José, Domínguez, Consuelo y el señor Dante? ¿Cómo estos adultos lo ayudan a él?

7. De acuerdo con el glosario, un coyote es una persona que entra de contrabando a los inmigrantes en los Estados Unidos. ¿Cómo Santiago encuentra un coyote en el cual pueda confiar? ¿Cuál es la diferencia entre un buen coyote y uno malo de acuerdo a Domínguez? ¿Por qué creen que él considera que se está ganando la vida honradamente cuando lo que él hace es ilegal?

8. ¿Cuál es la parte que consideran más peligrosa de la trayectoria de Santiago a través del desierto? ¿En qué parte él tiene que ser fuerte para poder ayudar a los demás? ¿En qué parte ven a otros preocupándose por él? Expliquen sus respuestas.

9. Describan el libro favorito de Santiago cuando él era pequeño: La princesa y el viento.¿Cuál creen que es la enseñanza de este cuento? ¿Por qué creen que este cuento significa una importancia grande para Santiago?¿Cuál era el cuento de hadas o la leyenda preferido de ustedes cuando eran pequeños? ¿Qué era lo que más les gustaba del cuento?

10. Cuando Santiago ve por primera vez el centro de detención nota que parece más una cárcel que un santuario. Después su amigo Guanaco dice que los niños en detención tienen «menos derechos que los asesinos.» Describan las condiciones en el centro de detención. ¿En qué se asemeja y se diferencia de una cárcel? ¿Qué atmósfera crean estas condiciones en los niños que están adentro de ellos?

11. ¿Cómo cambia la vida de Santiago cuando aprende a leer y a escribir? El señor Dante dice que el gobierno ha decidido dejar de financiar los programas educacionales en los centros de detención porque son «un lujo que no pueden continuar afrontando». ¿Ustedes creen que la educación es un lujo o una necesidad? ¿Ustedes creen que todos los niños deben de tener acceso a recibir una educación? Expliquen.

12.Santiago, María Dolores y Alegría aseguran que son hermanos aunque no están relacionados por la sangre. ¿Por qué creen que cuando Santiago dice que tiene dos hermanas él considera que esto es «su verdad»? ¿Ustedes tienen personas en sus vidas que consideran familia aunque no estén relacionados con ellos? ¿Cuál es para ustedes el significado de lo que es la familia?

13. ¿Qué significa cuando un inmigrante recibe asilo? ¿Por qué creen que la señora Bárbara dice que Santiago tiene grandes posibilidades de recibir asilo en los Estados Unidos?

14. El señor Dante le dice a los muchachos que aunque no pueden controlar el futuro ellos pueden controlar cómo responden a lo que les sucede. ¿Cómo Santiago demuestra que tiene la habilidad de controlar cómo responde a la adversidad? ¿Cómo pueden aplicar este consejo a sus propias vidas?

15. ¿Por qué Santiago piensa que María Dolores se había olvidado de él? ¿Qué hace que él entienda lo que realmente pasó?

16. A veces es posible analizar un cuento como la trayectoria viaje de un héroe como una narración con pasos específicos. Uno de estos pasos envuelve las pruebas a las cuales el héroe es sometido. ¿A cuántas pruebas diferentes Santiago se enfrenta en su viaje? Incluyan situaciones que ponen a Santiago a prueba tanto física como emocionalmente, también las veces que tuvo que usar su inteligencia y creatividad para resolver un problema. ¿Qué cualidades lo ayudaron a resolver estos retos?

17. Cuando nos referimos a las palabras decimos que tienen significado literal y por asociación. ¿Cuáles son los diferentes significados de la palabra «hogar»? ¿Qué significa La travesía de Santiago?

18. Lean la nota de la autora y la sección de recursos al final de la novela La travesía de Santiago donde explica que la novela es ficción pero está basada en las experiencias verídicas de las personas que inmigran a los Estados Unidos. ¿El tener esta información cambia de alguna manera como ustedes se sienten con respecto al cuento? Expliquen su respuesta. ¿Por qué creen que la autora, Alexandra Díaz escribió esta novela?

19. Nosotros clasificamos los libros que describen las experiencias de otras culturas como espejos o ventanas. Un espejo es un libro que refleja de alguna manera las experiencias de ustedes permitiéndoles ver una parte de ustedes en el cuento. Una ventana es un libro que les permite ver las experiencias de otra persona cuya vida es muy diferente a la de ustedes y como resultado les permite entender las experiencias de los demás. ¿Este libro es un espejo o una ventana para ustedes? ¿Por qué creen que es importante leer los dos tipos de libros diferentes?

Actividades Adicionales

1. Consideren este comentario de La travesía de Santiago: el «no seguir las reglas no hace a nadie ser malo sobre todo si las reglas son injustas.» ¿Ustedes creen que hay veces en que está bien desobedecer las reglas o la ley? Escriban un ensayo convincente o den un discurso que demuestre si están de acuerdo o no con el comentario.

2. Comenten sobre sus experiencias leyendo un libro que usa un vocabulario de dos idiomas diferentes. ¿Con qué frecuencia ustedes pudieron entender el significado de palabras que no les eran conocidas basado en el contenido del cuento? ¿Con cuánta frecuencia tuvieron que usar el glosario? Traten de escribir un cuento corto o una biografía corta usando palabras de otro idioma. Traten de tener suficiente contenido para que el lector pueda entender el significado de estas palabras. Al final del cuento incluyan un glosario. Intercambien su cuento con el de otro compañero y discutan sus experiencias leyendo el cuento del otro.

3. En el capítulo catorce, la autora revela que tanto María Dolores como Santiago dejaron México para escapar de la violencia doméstica. Después de haber pasado tiempo en el centro de detención Santiago piensa que, «Con lo horrible que era estar ahí, era aún peor regresar a México.» Investiguen las razones por las cuales las personas especialmente las mujeres y los niños intentan emigrar a los Estados Unidos. ¿Cuáles son las razones más comunes? ¿Son similares a las situaciones de María Dolores y de Santiago? Trabajen juntos en pequeños grupos y escriban una propuesta sobre las medidas que se puedan tomar para resolver las razones principales por las cuales personas como Santiago tienen que dejar sus países.

4, María Dolores, Alegría y Santiago estuvieron próximos a morir por la deshidratación y la insolación. Investiguen los peligros de la deshidratación y la insolación y hagan un cartel informativo o un video para su escuela sobre la importancia de la hidratación. Consideren el público al cual quieren llegar como atletas y otras personas que pasan mucho tiempo al aire libre.

5. En el centro de detención Guanaco explica a Santiago la razón de la separación. «Dicen que es para mantener a las personas seguras. Personalmente, creo que es para que ellos estén en control. Sólo los matones separan a una familia.» Investiguen la regla del gobierno con respecto a la separación que aplican a las personas que inmigran a los Estados Unidos. ¿Cuáles son las razones para separar a los adultos de los niños y a los niños de las niñas? ¿Cuáles son las razones de los que se oponen a las reglas de la separación de las familias? ¿Cuál creen que debería ser la actitud del gobierno? Expliquen su posición basada en hechos reales que ustedes han obtenido de fuentes de confianza.

6. Investiguen el procedimiento legal para emigrar a los Estados Unidos. ¿Por qué es difícil para una persona como Santiago usar este procedimiento? ¿Qué función tienen las organizaciones con fines no lucrativos como Ley Unido ayudando a personas como Santiago a entrar en los Estados Unidos? Con la ayuda de toda la clase exponen las preguntas que tienen sobre el proceso, o la historia de inmigración. Escojan quienes serían las personas adecuadas para contestar estas preguntas, por ejemplo un abogado de inmigración o grupos defensores y discutan esto con ellos a través del correo electrónico o una conferencia de video.

7. Uno de los abogados de Ley Unido le informa a Santiago que «Hay más de trece mil muchachos en centros en todo el país y este es uno de los mejores.» Alexandra Díaz hace referencia al hecho de que el gobierno de Estados Unidos gasta más de setecientos dólares diarios por persona para mantener a los niños en los centros de inmigración. Si ustedes fueran a diseñar una facilidad para doscientos niños que esperan para tener una audiencia con inmigración a un costo de setecientos dólares diarios por persona, cuál sería el presupuesto mensual de operación? ¿Cómo usarían este presupuesto? ¿Qué programas y asistencia les brindarían a los niños?

Esta guía fue preparada por Amy Jurkis, directora del departamento de inglés de Oxbridge Academy. Esta guía la provee Simon & Schuster para usar en el salón de clases, la biblioteca y los grupos de lectura. Se puede reproducir completamente o en parte para estos propósitos. Para obterner otros guías y materiales para el salón de clases de Simon & Schuster visite simonandschuster.net o simonandschuster.net/thebookpantry
Owen Benson

Alexandra Diaz is the author of The Only Road, which was a Pura Belpré Honor Book, an ALA Notable Book, and the recipient of two starred reviews. She is also the author of Of All the Stupid Things, which was an ALA Rainbow List book and a New Mexico Book Award finalist, The Crossroads, and Santiago’s Road Home. Alexandra is the daughter of Cuban refugees and lives in Santa Fe, New Mexico, but got her MA in writing for young people at Bath Spa University in England. A native Spanish speaker, Alexandra now teaches creative writing to adults and teens. Visit her online at Alexandra-Diaz.com.

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